Porque la AEE es un monopolio que se regula a sí mismo y no tiene que rendirle cuentas a nadie.

Es como dejar el cabro velando las lechugas.

  • Decide qué empresas entran como suplidoras de energía y cuáles no, a quiénes conecta y a quiénes no. 
  • Decide sobre las impugnaciones que se hacen sobre sus decisiones.
  • Mantiene operantes algunas de sus plantas más antiguas, que producen electricidad a costos altísimos. 
  • Decide ella misma las tarifas que cobra.
  • Pasa juicio sobre las querellas que radica la ciudadanía en torno a sus propios errores e ineficiencias.

 




En Puerto Rico, la AEE funciona como un sistema cerrado y se encarga de todo. ¡Es ‘guardia y portero’ de todo el sistema eléctrico!

  • Hace la política pública sobre energía.
  • Produce, transmite y distribuye la electricidad.
  • Regula el mercado eléctrico: decide quién entra o quién no y establece las tarifas. 
  • Se supervisa a sí misma.  

 


¿Cómo se hace en el resto del mundo? 

Otros países con sistemas eléctricos funcionales tienen algo en común: han separado el trabajo de regulación del de operación.  

Hay tres niveles: el Gobierno hace la política pública; un operador o varios producen, transmiten y distribuyen la electricidad; y un tercer ente regula el mercado, supervisando a los operadores y asegurándose de que el sistema sea eficiente y equitativo para los abonados. 

En el resto del mundo, este ente externo es el que establece las tarifas y los parámetros de operación del sistema, asegurando que sean justos, eficientes y seguros

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